miércoles, 16 de junio de 2010

sin sentido



ya no tengo gusto,
ni olfato,
estoy ciego y sordo,
tan solo conservo un sentido del tacto tan torpe que unicamente me advierte de lo afilado de los bordes de una vida que se comienza a desmoronar,
noto los golpes de las olas de un mar de vida que intenta derribarme cuando ni veo la espuma,
ni oigo las olas,
ni huelo el mar,
ni siento el sabor de la sal,
siento el viento azotandome con latigazos castigadores cuando ni veo las hojas volar,
ni oigo su silbido,
ni huelo su frescura,
ni saboreo este vendaval,
fuego que me quema lentamente como un infierno particular,
pero no veo los colores ardientes,
ni oigo sus llamas crepitar,
no huelo el humo de mi carne consumiendose,
ni me relamo con su ardor,

tan solo me queda el tacto,
y comienza a darme igual.

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